martes, 2 de noviembre de 2010

La Fed puede exacerbar la presión sobre las economías emergentes .

Un día antes de que la Reserva Federal anuncie un plan para estimular el débil crecimiento de la economía estadounidense, los bancos centrales en otras partes del mundo caminaron en la dirección opuesta y subieron las tasas de interés para impedir el sobrecalentamiento de sus economías.
India y Australia aumentaron las tasas el martes para combatir presiones inflacionarias y el banco central de China indicó que podría volver a elevar las tasas. Las medidas dejan al desnudo la brecha que se está abriendo entre las economías de bajo crecimiento, como EE.UU., y la robustez de los mercados emergentes.
 
Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de EE.UU.
La Fed probablemente anuncie hoy la reanudación de un programa para comprar bonos del Tesoro estadounidense y, de este modo, reducir las tasas de interés de largo plazo y estimular el crecimiento. El esfuerzo de la Fed, conocido en la jerga de los economistas como relajamiento cuantitativo, significa que el banco central inyectará cientos de miles de millones de dólares recién emitidos en la economía mundial.
El Promedio Industrial Dow Jones subió el martes 64,10 puntos y se ubica en 11.188,72 unidades, muy cerca de alcanzar su máximo nivel en dos años, continuando un repunte que comenzó en agosto, cuando quedó claro que la Fed emprendería nuevos pasos para estimular la economía. El alza bursátil ha ido acompañada de un debilitamiento del dólar.
La decisión de la Fed ha generado controversia tanto dentro como fuera de EE.UU. (ver nota relacionada).
 
A las autoridades de muchos países en desarrollo les preocupa la posibilidad de que la política de dinero fácil acabe generando presiones inflacionarias y burbujas de activos en sus economías. "La liquidez se crea aquí pero buena parte de ese dinero termina en otros países como China y Brasil", dice William Rhodes, un asesor de Citigroup en Nueva York.
La bifurcación en la trayectoria de las tasas de interés entre los países desarrollados y los mercados emergentes también profundiza las diferencias en la evolución de los tipos de cambio. La inyección de liquidez por parte de la Fed probablemente debilitará al dólar, que acumula una caída de 7,5% desde comienzos de junio frente a una amplia canasta de monedas de los principales socios comerciales de EE.UU.
El Banco de Reserva de India incrementó el martes su tasa de referencia de corto plazo en un cuarto de punto porcentual, llevándola a 6,25%.
El Banco de Reserva de Australia también subió su tasa de interés en un cuarto de punto porcentual, que dejó en 4,75%. China y Singapur también ajustaron su política monetaria en las últimas semanas. Otros países de la región, como Corea del Sur y Nueva Zelanda, postergaron las alzas de tasas en medio de la incertidumbre respecto a las perspectivas de la economía mundial.
Los economistas de J.P Morgan Chase esperan que Asia, excluyendo a Japón, crezca a una tasa anual del 8,8% este año. Australia, uno de los principales beneficiarios del auge asiático, se expandiría a un ritmo de 3,2% anual, gracias en parte a las crecientes ventas de mineral de hierro, carbón y otros minerales a China. EE.UU., en cambio, ha experimentado un crecimiento de apenas 2% en los últimos seis meses y su tasa de interés de corto plazo está casi en cero.
La disparidad entre el crecimiento económico y las tasas de interés está generando una presión a la baja sobre el dólar en algunos lugares. La reducción de las tasas en Australia disparó su moneda, el dólar australiano, a su máximo nivel respecto al dólar desde 1983.
El banco central de China, que acaba de elevar por primera vez en casi tres años sus tasas de interés, manifestó el martes que sigue preocupado por las presiones inflacionarias en la economía de mayor crecimiento del mundo, un problema que las políticas de dinero fácil de la Fed y otros bancos centrales de países desarrollados, podrían agravar.
EE.UU., por su parte, ha insistido en que la mejor forma de combatir estas diferencias en el crecimiento de ambos países es que China permita una apreciación más acelerada del yuan.
Estas decisiones se producen antes de la reunión de los líderes del Grupo de los 20, G-20, en Seúl, Corea del Sur, en la cual los problemas cambiarios probablemente se abordarán aunque no está claro si algunas de las partes va a lograr algún avance sustancial.

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