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lunes, 18 de abril de 2011

Standard & Poor's rebaja su perspectiva de EE.UU. a negativa .

Standard & Poor's Ratings Services Inc. modificó su perspectiva para la calificación crediticia de Estados Unidos a "negativa", lo que aumenta la probabilidad de una posible rebaja a su codiciada calificación "AAA", debido a que la senda desde los grandes déficits presupuestarios y la creciente deuda gubernamental permanece poco clara.

S&P ratificó la calificación de deuda "AAA" para Estados Unidos.

"Más de dos años después del inicio de la crisis reciente, los encargados de la política monetaria en Estados Unidos aún no llegan a un acuerdo sobre cómo revertir el reciente deterioro fiscal o enfrentar las presiones fiscales a más largo plazo", señala el analista Nikola G. Swann de S&P. El experto dice que la agencia calificadora estima la probabilidad de una rebaja de la calificación crediticia de Estados Unidos dentro de dos años al menos en 33%.

La medida se produce en medio de las discusiones sobre la hoja de balance de la mayor economía del mundo y desacuerdos entre los políticos sobre cómo enfrentar los problemas fiscales al tiempo que el crecimiento económico permanece moderado.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Acciones europeas suben, se espera dato empleo EEUU

Las bolsas europeas subían levemente el viernes mientras los operadores aseguran que el Banco Central Europeo está comprando bonos soberanos en el mercado, al tiempo que se esperan los datos de empleo de Estados Unidos que se conocerán a las 1530 GMT.
A las 1332 GMT, el índice paneuropeo FTSEurofirst 300 de las principales acciones subía un 0,12 por ciento a 1.107,51 puntos, tras haber subido un 3,7 por ciento en las dos jornadas previas.
"Si (los datos del) empleo (en Estados Unidos) son positivos podría fácilmente impulsar al mercado más al alza", dijo Justin Urquhart Stewart, director de Seven Investment Management
Fuente: http://www.reuters.com/

jueves, 2 de diciembre de 2010

EEUU sigue en ritmo de crecimiento lento: Fed

La economía estadounidense siguió con su lenta recuperación en las últimas semanas, con bolsones de fortaleza en la manufactura atenuados por un mercado inmobiliario todavía "deprimido" y por la renuencia de los empleadores a contratar personal.
En su informe Libro Beige, la Fed dijo que la economía aún no puede entrar a un ritmo de crecimiento más rápido, necesario para lograr una baja en la tasa de desempleo.
"Los informes de los 12 distritos de la Reserva Federal indican que la economía siguió mejorando, en general, durante el período analizado de inicios/mediados de octubre a mediados de noviembre", dijo la Fed, que publicó el informe antes de su próximo encuentro de política monetaria del 14 de diciembre.
La Fed señaló que la actividad económica en los distritos de Boston, Cleveland, Atlanta, Dallas y San Francisco aumentó a un ritmo entre "leve y modesto", mientras que en Nueva York, Richmond, Chicago, Minneapolis y Kansas City se reportó una actividad "algo más fuerte".
En los dos distritos restantes, Filadelfia y St. Louis, se reportaron condiciones "mixtas".
El Libro Beige mostró además que la actividad manufacturera siguió expandiéndose en casi todos los distritos, pero reveló que el sector inmobiliario continúa deprimido.
Los distritos pintaron un panorama positivo sobre el gasto del consumidor. Varios distritos esperan que las ventas navideñas superen a las del año pasado, aunque la Fed señaló que los hogares eran sensibles a los precios y seguían concentrados en los bienes de primera necesidad.
"La actividad de contratación mostró algunas mejoras a lo largo de la mayoría de los distritos, aunque los empleadores están esperando señales más claras de mejora en sus perspectivas antes de contratar de manera significativa", indicó el informe.
Atlanta y Chicago reportaron preferencia por contratar trabajadores temporarios, mientras que las firmas de Dallas describieron la toma de personal como "fuerte".
Ante un panorama débil para el empleo, las presiones salariales se mantuvieron apagadas en los distritos, indicando pocas presiones inflacionarias.
La Fed dijo que los precios de los bienes y servicios finales permanecieron mayormente estables pese al alza en los costos de los insumos, especialmente de las materias primas, los metales y el combustible.
Fuente: http://www.reuters.com/

jueves, 25 de noviembre de 2010

Confianza consumidor EEUU sube en nov a nivel más alto desde jun

La confianza del consumidor estadounidense subió en noviembre a su mayor nivel desde junio, en medio de señales de mejoría en las condiciones del empleo y una temprana temporada de descuentos de las tiendas minoristas, según un sondeo conocido el miércoles.
La lectura general de noviembre del sondeo Thomson Reuters/Universidad de Michigan mostró que la confianza del consumidor se elevó a 71,6 desde 67,7 en octubre y por sobre la lectura preliminar de noviembre en 69,3.
Los analistas consultados por Reuters esperaban un dato de 69,5 frente a la lectura preliminar.
Fuente: http://www.reuters.com/

domingo, 14 de noviembre de 2010

Los economistas se muestran escépticos ante el programa de compra de bonos de la Fed .


La decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de reiniciar un programa de compra de bonos, conocido como segunda relajación cuantitativa, es controversial en gran parte porque es muy poco convencional.
La idea es que la compra de bonos empujaría la actual baja tasa de inflación de Estados Unidos levemente al alza, de manera que las tasas de interés real, o la inflación ajustada, retrocedan. Ello debería estimular el crecimiento y las contrataciones.
A continuación una muestra de las respuestas de economistas que se reunieron el jueves y viernes en el Banco de la Reserva Federal de Atlanta para una conferencia sobre los problemas del mercado laboral respecto a la pregunta: ¿Tendrá efecto la segunda relajación cuantitativa?
Robert Shirmer, Universidad de Chicago: "Creo que un poco de inflación sería positivo, si se puede elevar al 3% o al 4% por dos o tres años. Pero no estoy seguro de que la relajación cuantitativa sea la herramienta apropiada para lograrlo".
Shirmer dijo que preferiría que Estados Unidos use más herramientas fiscales para acelerar el crecimiento y la creación de trabajos, tales como incentivos tributarios que hagan más atractiva la inversión y contratación para las empresas.
Pero mantiene una mente abierta: "Puede que no logre nada, o puede que ayude mucho", dijo.
Robert E. Hall, Universidad de Stanford: "Bernanke está virtualmente rogándole a los dioses por la inflación, pero no lo lograremos".
Hall agregó: "No creo que la segunda relajación cuantitativa lo otorgue [la tasa de inflación levemente mayor que busca la Fed]. Creo que estamos estancados".
David Autor, Massachusetts Institute of Technology: "Creo que es muy pequeña". Autor dijo que la intención es buena, pero que "probablemente no sea lo suficientemente grande para lograr ese objetivo". El principal problema, destacó, es que el Congreso "ha pasado" respecto de usar herramientas fiscales más convencionales para estimular las contrataciones. "Entonces la Fed está en posición de hacer algo que no es parte de su mandato".
Gary Hanson, Universidad de California, Los Ángeles: "Yo me quedaría en el lado más escéptico, que creo que es lo que encontrarán en este lugar", dijo, refiriéndose a los economistas académicos que participaron en la reunión de la Fed de Atlanta.
Hanson dijo que la relajación cuantitativa es la herramienta equivocada para abordar el problema del lento crecimiento y que ha sido probada en otros contextos, principalmente en Japón, y que no ayudó.
"Si se quiere estimular la economía, debemos hacerla más barata para que la gente contrate", dijo, con medidas como reducir los impuestos sobre las nóminas salariales y otras medidas que hagan más lucrativo para las empresas incorporar trabajadores.
Edward C. Prescott, Arizona State University: "No". Prescott dijo que no cree que la relajación cuantitativa sea dañina, pero añadió que no crearía empleos.
Fuente: http://www.wsj.com/

viernes, 12 de noviembre de 2010

China podría superar a EE.UU. en 2012 según un indicador .

www.bit.ly/9yo5mp

El continuo y rápido crecimiento de China debería ser el principal motor de la economía mundial el próximo año a medida que la Estados Unidos se desacelera, dijo The Conference Board in un informe publicado el miércoles.
En tan sólo dos años, el país asiático podría incluso superar a EE.UU. como la mayor economía del mundo, al menos según un indicador económico, dijo el grupo de análisis en su estudio anual sobre el panorama mundial.
La economía de China debería crecer 9,6% en 2011 tras expandirse 10% este año. En contraste, la actividad económica de EE.UU. sería de 1,2% el próximo año frente a 2,6% en 2010.
Según el parámetro más usado para comparar el tamaño de las economías, la brecha entre la economía china de US$5 billones (millones de millones) y la estadounidense, de casi US$15 billones, sigue siendo amplia. En base a esta medida, China podría tardar más de diez años para alcanzar a EE.UU. incluso a sus altas tasas de crecimiento actuales, algo difícil de mantener por parte del país asiático.
Pero la situación cambia cuando se considera la paridad de poder de compra (PPP por sus siglas en inglés), que considera los bienes y servicios que compra a nivel nacional la divisa de un país, una medida seguida de cerca por algunos economistas, algunos de ellos del Conference Board. Si te tiene en cuenta la diferencia de precios de los bienes entre países —en otras palabras, si se mide el poder real de compra que tiene la gente en cada país— el centro de estudios estadounidense predice que la economía china podría ser mayor que la estadounidense para 2012.
The Conference Board estima que la economía estadounidense se desacelerará casi 1,5 puntos porcentuales en 2011 debido al menor gasto de los consumidores, compañías y el gobierno. El crecimiento en EE.UU. de tan sólo 1,2% el próximo año sería inferior al de Japón y al de los países de Europa Occidental, que se espera crezcan 1,5%. Pero gracias a pujantes economías emergentes como China e India, la economía global se expandiría 4,2% en 2011.
Mirando más al futuro, China podría representar casi una cuarta parte de la economía mundial en 2020, frente a 15% de EE.UU. y 13% de Europa Occidental, los quince países originales de la Unión Europea, entre ellos Alemania y Francia. Por su parte, India aportaría 8% de la producción mundial en diez años.
Bart van Ark, economista jefe de The Conference Board, señaló que una inflación descontrolada o burbujas de activos constituirían el principal riesgo a las previsiones del organismo sobre la creciente economía china.
Pero su escenario base es que China e India serán responsables de la mitad del crecimiento global de 2010 a 2020. En el próximo decenio, las previsiones apuntan a que el crecimiento en las economías emergentes será más de tres veces superior al de las economías desarrolladas.
Según van Ark, China enfrentaría "grandes desafíos" al convertirse en la mayor economía del mundo, al incrementar su responsabilidad para asegurarse que la economía global marcha bien a la vez que gestiona su frágil economía nacional.
Por ahora, China ha mostrado pocos indicios de querer un papel de liderazgo en la economía mundial como el que tiene actualmente EE.UU., al negarse a ceder a la presión de otros países para que abandone su política de impulsar su crecimiento económico manteniendo el valor de su divisa artificialmente bajo.
Por su parte, EE.UU. está experimentado los efectos negativos de ser el líder económico mundial y tener una moneda usada internacionalmente para el comercio de todo tipo de bienes. La decisión adoptada la semana pasada por la Reserva Federal de imprimir US$600.000 millones para comprar deuda gubernamental en un intento por impulsar su alicaída economía interna está siendo criticada por otros países, ya que uno de sus efectos secundarios es que debilita el dólar estadounidense. Líderes de los países emergentes y desarrollados que integran el Grupo de los 20 se reúnen en Corea del Sur esta semana para discutir sobre políticas monetarias y la economía global.
Los políticos chinos alegan que su país aún no está listo para adoptar un papel de liderazgo, ya que se encuentra rezagado frente a otros en tecnología y la mayoría de su enorme población vive en la pobreza. Y tienen razón.
En otra medida sobre el bienestar económico de un país, la producción por persona, China se encuentra muy rezagada con respecto a EE.UU. En 2009, el producto interno bruto per capita de EE.UU. se ubicó cerca de los $46.000, según el Fondo Monetario Internacional. En comparación, el PIB per capita de China era inferior a US$4.000.
Fuente: http://www.wsj.com/

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Datos apuntan a que economía EEUU retoma recuperación


La economía estadounidense parece haber vuelto a la senda de la recuperación, según mostraron datos divulgados el miércoles, precisamente cuando la Reserva Federal se aprestaría a tomar nuevas medidas de emergencia para impulsar el crecimiento.
El sector servicios del país creció en octubre por décimo mes consecutivo, en tanto que el sector privado creó empleos después de recortar plazas en septiembre.
Según otros datos, los nuevos pedidos a las fábricas del país crecieron más de lo esperado en el noveno mes del año y anotaron su mayor expansión en ocho meses.
Los datos se dan a conocer un día después de que el Partido Republicano recuperara el control de la Cámara de Representantes en una elección considerada por muchos votantes como un termómetro sobre el desempeño económico del presidente demócrata Barack Obama.
El elevado nivel de desocupación fue considerado por distintos sondeos de opinión como una de las principales preocupaciones de los votantes.
Los empleadores privados del país crearon 43.000 puestos en octubre, más del doble de lo que muchos esperaban, según la firma ADP.
La cifra de septiembre fue revisada a una pérdida de 2.000 plazas laborales en septiembre, desde el dato original que mostró una pérdida de 39.000 empleos.
La mediana de las estimaciones de los economistas consultados por Reuters apuntaba a la creación de 20.000 empleos privados el mes pasado.
La economía está "mostrando señales de estabilidad, y lo que estamos esperando ver es una mejoría gradual", dijo Jeff Kleintop, estratega de mercados de LPL Financial en Boston.
"El dato de empleo sugiere que el informe del viernes podría ser mejor de lo esperado y esto es realmente importante. Esta elección estuvo centrada en los empleos, y probablemente estemos comenzando a verlos", agregó.
Los economistas consultados por Reuters esperan que el informe que publicará el Gobierno el viernes sobre el empleo muestre que el mercado laboral sigue recuperándose lentamente.
La elección, que dejó a los demócratas con el control del Senado, ha planteado la posibilidad de un Congreso que no pueda avanzar, lo que reduciría las posibilidades de un nuevo estímulo económico más allá de la posible extensión de las exenciones fiscales.
Los informes del miércoles forman parte de una serie de datos mejores a lo esperado de la economía estadounidense, incluyendo el dato del lunes que mostró un inesperado crecimiento en el sector manufacturero del país, y son los últimos indicadores antes del esperado comunicado de la Fed.
El mercado espera ampliamente que la Fed inyecte más dinero en la economía mediante compras de bonos del Tesoro.
"Me parece que el empleo se está recuperando lentamente, pero sigue siendo débil en el sector manufacturero. Los temores del mercado sobre la recuperación persistirán y la Fed podría tomar esto como una señal de que aún deben aplicar un alivio monetario", dijo Subodh Kumar, jefe de inversión de Subodh Kumar and Associates en Toronto.
El índice accionario Standard & Poor's 500 subió levemente tras los datos del miércoles, mientras que el dólar extendió su avance frente al euro y el yen. El bono del Tesoro a 30 años subió un punto en precio.
Un informe separado sobre el sector de servicios del país mostró el décimo mes consecutivo de crecimiento.
El Instituto de Gerencia y Abastecimiento (ISM por sus siglas en inglés) dijo que su índice no manufacturero de gerentes de compras se elevó a 54,3 el mes pasado desde 53,2 en septiembre. La mediana de expectativas de un sondeo de Reuters apuntaba a una lectura de 53,5.
Un tercer dato elaborado por el Departamento de Comercio mostró un alza del 2,1 por ciento en los pedidos de bienes manufacturados durante septiembre, tras permanecer estables en agosto.
En una nueva cifra del mercado laboral, los despidos planeados por las empresas estadounidenses subieron ligeramente en octubre, pero el ritmo general de recortes de personal en el año acumula una baja del 62 por ciento en comparación con el año anterior.
La consultora Challenger, Gray & Christmas, Inc dijo que los empleadores habían anunciado que planeaban eliminar 37.986 empleos en octubre, un 2,2 por ciento más que los 37.151 recortes planeados en septiembre.
Fuente: http://www.reuters.com/

Fed lanzará plan audaz y riesgoso para impulsar economía EEUU


La Reserva Federal podría anunciar el miércoles una controvertida nueva ronda de compras de miles de millones de dólares en bonos del Gobierno, en un intento por darle respiro a una alicaída economía estadounidense.
La anunciada decisión apuntaría a reducir los costos del crédito para los consumidores y las empresas aún dañadas por la peor recesión en décadas, aunque existen dudas respecto a su efectividad.
Con la economía que creció sólo a un 2 por ciento interanual en el tercer trimestre y una tasa de desempleo que no baja del 9,6 por ciento, la Fed está bajo presión por tomar más medidas para estimular la actividad empresarial.
Economistas esperan una nueva ronda de adquisición de bonos del Tesoro por un total de cerca de 500.000 millones de dólares en un periodo de seis meses, aunque acompañada por una señal de que las autoridades, que se han mostrado divididas por la prudencia de la medida, podrían elevar la operación si fuera necesario.
"Esperamos que el comunicado exprese una voluntad -pero no necesariamente una tendencia- a incrementar más las compras de activos dependiendo de las condiciones económicas", dijo Michael Feroli, economista jefe de JPMorgan en Nueva York.
Se espera que la Fed anuncie su decisión en torno a las 14.15 hora local (1815 GMT).
HECHO EN EEUU PARA EEUU
Los mercados han tenido bruscos movimientos a la espera de la decisión de la Fed de compras de bonos, que fue la primera medida en respuesta a la crisis financiera del 2007-2009. Las acciones y los bonos del Gobierno en Estados Unidos han subido, pero el dólar ha descendido.
Las bolsas han sido apoyadas por expectativas -ahora validadas- de que los republicanos, vistos como más pro-mercado por los inversionistas, tomarían el control de la Cámara de Representantes y subirían su participación en el Senado en las elecciones del martes, observadas como un plebiscito al manejo económico.
Dado que los republicanos hicieron campaña por un Estado más pequeño, el Congreso podría ser menos proclive a ofrecer más estímulos al gasto para apuntalar a la economía, por lo que la Fed quedaría como la fuente principal de respaldo.
La Fed recortó sus tasas de interés a casi cero por ciento en diciembre del 2008 y ya ha comprado cerca de 1,7 billones de dólares en deuda del Gobierno y bonos respaldados por hipotecas.
Con la perspectiva de un largo periodo de bajos retornos en Estados Unidos, los inversores se han trasladado a los mercados emergentes, donde han apreciado las monedas locales. Las economías emergentes, preocupadas por la pérdida de competitividad de sus exportaciones, han reclamado.
"Todos estamos bajo ataque por la relajada política monetaria de Estados Unidos", dijo el martes el ministro de Hacienda de Colombia, Juan Carlos Echeverry.
El Banco de Japón, que se reúne el jueves y viernes, también se apresta a lanzar una nueva ronda de compra de bonos. El Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra se reúnen esta semana, pero no se esperan grandes cambios en su política monetaria hasta ahora.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La Fed y las elecciones preocupan a Wall Street


Por semanas, Wall Street ha anticipado dos eventos: las elecciones legislativas y estatales en Estados Unidos de este martes y el esperado anuncio de la Reserva Federal (Fed) el miércoles de que le echará una mano a los mercados financieros con la compra de bonos.
Ahora, la hora de la verdad ha llegado, pero en lugar de celebrar con júbilo, Wall Street está preocupado de que exageró un poco.
Algunos inversionistas están comenzando a temer que una vez que haya transcurrido la semana, se encontrarán con una economía lenta, un nivel de intervención mediocre por parte de la Fed y una situación en Washington de división e ira.
Temen que la Fed fracase en su intento por reanimar la economía y que el estancamiento en Washington evite que el Congreso actúe para estimular la actividad económica. El Promedio Industrial Dow Jones subió 12% en los dos meses terminados el 26 de octubre pero en las últimas jornadas retrocedió 50,97 puntos y terminó el viernes en 11.118,49 unidades.
 
La reacción de corto plazo de Wall Street a las noticias de esta semana dependerá, claro, de lo que ocurra. Si los republicanos triunfan ampliamente en las elecciones del martes y obtienen el control del Senado, se extenderá la esperanza de que los recortes impositivos del gobierno de George W. Bush se prolongarán por un año o dos más, no solamente para la gente común sino también para los ricos. A Wall Street le gusta que la gente rica tenga dinero y particularmente quiere que los impuestos a los dividendos y a las ganancias de capital se mantengan bajos. Una gran victoria republicana podría impulsar las acciones, al menos temporalmente.
Con respecto a la Fed, se ha extendido el temor de que el banco central no destinará tanto dinero a la compra de bonos como el mercado esperaría. Si la Fed sorprende a los temerosos con un programa enorme — digamos, de más de US$500.000 millones — entonces Wall Street quizás aplauda. En caso contrario, puede que no aplauda mucho por lo que llama QE2, o una segunda versión del "relajamiento cuantitativo", o sea los esfuerzos del banco central por inyectar dinero a la economía.
Pero a largo plazo, los inversionistas están comenzando a cuestionarse dos creencias muy extendidas referidas a las inversiones en época de elecciones: que el estancamiento en Washington es bueno para las acciones y que éstas inevitablemente suben en el tercer año de un período presidencial (en el caso de Barack Obama, en 2011).
Por ahora, lo único que parece casi cierto respecto a las próximas elecciones es la paralización legislativa.
Las encuestas sugieren que los republicanos ganarán fácilmente el control de la Cámara de Representantes. Incluso si no ganan la mayoría en el Senado, tendrán más de los 41 votos que se necesitan para impedir la aprobación de legislación que no les gusta. Aunque la Casa Blanca y los republicanos pueden llegar a ponerse de acuerdo respecto a algunos recortes de impuestos, las coincidencias entre ambas partes son escasas.
"La idea de que una paralización en el Congreso es buena para la economía no es obvia para nosotros", dijo en una nota el viernes Jan Loeys, director global de asignación de activos de J.P Morgan Chase. "La paralización seguramente promueve el statu-quo pero eso no es bueno en un momento en el que se necesita actuar", explicó.
En tiempo de prosperidad económica, cree Wall Street, un gobierno limitado es bueno para las acciones porque Washington no interfiere con el mercado. Pero en tiempos de problemas económicos, como los actuales, los inversionistas no están seguros de que un estancamiento legislativo sea algo bueno.
"Hay serios desequilibrios que deben ser enfrentados...", dijo Russ Koesterich, estratega de inversiones en la firma de gestión de activos BlackRock.
La principal pregunta es qué haría un Washington paralizado en caso de enfrentarse con una nueva recesión u otra crisis financiera. Pero otros asuntos están pendientes: el futuro de las firmas hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, que controlan una enorme proporción de las hipotecas en EE.UU., los costos de Medicare y de la Seguridad Social, las disputas comerciales y otros asuntos que involucran a China , el moribundo mercado de la vivienda y el desempleo.
fuente: http://www.wsj.com/

sábado, 30 de octubre de 2010

Los inmigrantes se benefician más de la recuperación de EE.UU. que los nativos, asegura un estudio .


Para Gustavo Torres, director de un centro de empleo para inmigrantes cerca de Washington, D.C., la ligera mejoría en la economía estadounidense se mide en el alza de la demanda por trabajadores manuales, la mayoría de los cuales proviene de Latinoamérica de los cuales proviene de Latinoamérica y África.
"La recuperación está funcionando para nuestra comunidad", dice Torres, director ejecutivo de Casa de Maryland, la cual cuenta con cinco centros de trabajo en el estado. "Es increíble la cantidad de trabajos que están apareciendo".
En el año terminado en junio de 2010, Casa encontró empleo para 19.000 inmigrantes, frente a 16.000 en el mismo lapso del año anterior.
Un nuevo estudio publicado el viernes por el Pew Hispanic Center confirma que los inmigrantes se están beneficiando antes que los trabajadores nativos de EE.UU. de la lenta recuperación de la economía.
Los extranjeros ocuparon 656.000 empleos en el primer año después del fin oficial de la recesión en junio de 2009. Los empleados nativos perdieron 1,2 millones de empleos en el mismo lapso, según un análisis de cifras del gobierno de Pew, un centro de investigación que no está afiliado a ningún partido.
Como resultado de ello, la tasa de desempleo para los inmigrantes cayó de 9,3% a 8,7% entre junio de 2009 y junio de 2010. Para los trabajadores nativos, la tasa subió de 9,2% a 9,7%.
"A fin de cuentas el asunto es simple: hay una diferencia sustancial en la forma en la que la recuperación económica está operando para los trabajadores nativos y extranjeros", dice Rakesh Kochhar, director asociado de investigación de Pew. "Para los nativos hay un continuo desaliento en su búsqueda de empleo".
El estudio, basado en análisis del Current Population Survey, llevado a cabo en conjunto con la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU., también reveló que una mayor proporción de inmigrantes en edad de trabajar, con 16 años o más, fueron empleados en el transcurso del último año—62,3% en junio de 2010, frente a 61,75 en junio de 2009. En cambio, la proporción de trabajadores nativos empleados se redujo: 58,3% en junio de 2010, frente a 59,3% en junio de 2009.
La presencia de inmigrantes en la fuerza laboral de EE.UU. se ha incrementado constantemente en las últimas décadas. Los trabajadores extranjeros representan un 16% de la fuerza laboral de EE.UU., frente a un 10% en 1995.
A medida que la economía mejora, los trabajadores extranjeros han tomado diferentes tipos de trabajos que aquellos disponibles en el cenit del boom económico, cuando más de la mitad de los aumentos laborales eran en el sector de la construcción. Durante la recuperación, más inmigrantes han tomado empleos en servicios hospitalarios, educación y otos sectores, según indica el informe de Pew.
"Para muchos inmigrantes, enviar dinero a su país de origen es una parte fundamental de su trabajo aquí", dice Kochhar. "Eso los hace más abiertos a probar diferentes trabajos".
Los inmigrantes también tienden a ser más flexibles sobre sus expectativas salariales y más dados a trasladarse que los nativos.
Entre 2009 y 2010, las ganancias medias semanales para los trabajadores nacidos en el extranjero cayó 4,5% a US$525, frente a una pérdida de menos de 1% para los trabajadores nativos a US$653, según el estudio de Pew.
Además, los inmigrantes que trabajan ilegalmente en EE.UU. son más propensos a tomar empleos con sueldos más bajos debido a que no reciben beneficios por desempleo.
Pese a la mejoría en sus prospectos, la recuperación laboral para los inmigrantes está lejos de ser completa.
Los 656.000 empleos ganados por los inmigrantes en el primer año desde el final de la recesión no fueron suficientes para compensar por el 1,1 millones de empleos que perdieron en el año previo. Además, la tasa de desempleo para inmigrantes es aún más del doble que la que se registró antes del inicio de la recesión.

miércoles, 27 de octubre de 2010

La Fed se prepara para inyectar una nueva dosis de estímulo .


La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se embarcaría en una nueva ronda de estímulo monetario la próxima semana. La medida llegaría con una economía débil y una inflación baja como telones de fondo y en medio de las dudas sobre su sensatez y eficacia.
El banco central probablemente anunciará un programa de compra de bonos del Tesoro por un valor de cientos de miles de millones de dólares que se desarrollará a lo largo de varios meses, una iniciativa moderada comparada con las compras por casi US$2 billones (millones de millones) realizadas durante la crisis financiera. El anuncio se haría el miércoles al final de la reunión de dos días de la Fed.
Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de EE.UU.
El objetivo es elevar los precios de los bonos y, de esta manera, reducir las tasas de interés a largo plazo. La entidad espera que la medida estimule la inversión y el gasto y acelere la recuperación económica. La Fed, sin embargo, quiere dejar de lado el estilo estruendoso de la crisis en favor de un enfoque más moderado que le permita ajustar su política, y posiblemente incrementar las compras, conforme a la trayectoria de la economía.
El plan del presidente de la Fed, Ben Bernanke, para reanudar el programa de compras de bonos —una forma de estímulo monetario conocido como relajamiento cuantitativo— ha sido recibido con gran escepticismo entre algunos de sus colegas.
Thomas Hoenig, presidente del Banco de la Reserva Federal de Kansas City, dijo el lunes que una política monetaria más expansiva equivalía a hacer un "pacto con el diablo".
En los próximos meses, la oposición interna a la postura de Bernanke podría intensificarse cuando los gobernadores de tres bancos regionales de la Fed que han expresado escepticismo sobre el plan se conviertan en miembros con derecho a voto en el Comité Federal de Mercado Abierto. Existen 12 bancos regionales en el sistema de la Fed y cinco asientos con derecho a voto, cuatro de los cuales rotan cada año y uno que le corresponde siempre a Nueva York.
 
Los inversionistas ya prevén una intervención de la Fed en el mercado. Los precios de las acciones han subido desde que Bernanke mencionó, a fines de agosto, la idea de reanudar la compra de bonos. No obstante, los inversionistas y los analistas están divididos respecto a si la apuesta rendirá frutos.
En tiempos normales la Fed reduce las tasas de interés de corto plazo cuando quiere impulsar el crecimiento. El banco central, sin embargo, ya recortó las tasas a casi cero en 2008, por lo que ha debido recurrir a medidas no convencionales.
Algunos funcionarios de la Fed creen que la economía atraviesa cambios de largo plazo que no pueden ser acelerados por el banco central y les preocupa la posibilidad de que un gran programa de compra de bonos contribuya a desatar presiones inflacionarias o una nueva burbuja de activos.
Sin embargo, el punto de vista que probablemente prevalecerá en la reunión de la Fed, fijada para el 2 y el 3 de noviembre, es que la economía está fallando en dos frentes. En primer lugar, una tasa de desempleo de 9,6%, significa que la Fed no está cumpliendo su mandato legal de maximizar el empleo. El segundo problema es la inflación, que acumula poco más de 1% en lo que va del año, mientras que la meta de la Fed es de cerca de 2%, y corre el riesgo de caer aún más. Con tanta capacidad productiva ociosa y fuerza laboral desocupada, muchos economistas creen que es improbable que la Fed provoque un nivel preocupante de inflación.
Pese a que los detalles del programa aún se debaten internamente, los trazos generales ya han tomado forma.
A diferencia de lo ocurrido en marzo de 2009, cuando lanzó un enérgico programa para comprar US$1,75 billones de bonos hipotecarios y del Tesoro durante un lapso de entre seis y nueve meses, en esta ocasión la Fed quiere disponer de flexibilidad para evaluar si el programa da resultado.
Bernanke ha usado la analogía de un golfista con un nuevo palo. Sin saber qué resultados obtendrá, la mejor estrategia que puede adoptar es golpear suavemente al principio y seguir haciéndolo hasta que logre determinar el modo más efectivo de utilizarlo.
La Fed dejaría abierta la posibilidad de hacer más compras en el futuro, particularmente si la inflación sigue por debajo de 2% y el desempleo sigue siendo alto. También podría suspender el programa si la economía o la inflación repuntan sorpresivamente.
El banco central estadounidense actualizará sus pronósticos de crecimiento, desempleo e inflación de aquí hasta 2013 durante la reunión.

martes, 26 de octubre de 2010

Confianza consumidor EEUU y precios casas siguen débiles


La Reserva Federal, que ya ha inyectado 1,7 billones de dólares a la economía mediante la compra de bonos del Gobierno y de deuda respaldada por hipotecas, se reunirá el 2 y 3 de noviembre, para cuando se espera que decrete una nueva ronda de alivio cuantitativo.
La debilidad del empleo es una de las principales razones del difícil escenario del mercado de la vivienda.
Los precios de las casas unifamiliares cayeron en agosto por segundo mes consecutivo, rondando sus mínimos recientes alcanzados tras el término de un popular crédito fiscal para la compra de viviendas, según un informe de Standard & Poor's/Case-Shiller.
"Hoy el mayor factor que incide es la situación de las ejecuciones hipotecarias y ciertamente no se ve muy buena", dijo David M. Blitzer, presidente del comité de índices de Standard & Poor's, en una entrevista con Reuters Insider.
"Tenemos un gran exceso de oferta, un montón de potenciales ejecuciones y lo que parece ser un caos legal cada vez peor. Va a tomar bastante tiempo para que el sector vivienda vuelva a estabilizarse", agregó.
El mercado inmobiliario ha estado luchando por recuperarse desde el término de un popular crédito fiscal para la compra de vivienda el 30 de abril.
Tras los datos, las acciones en Wall Street recortaron sus pérdidas iniciales y operaban estables, mientras que el dólar ampliaba su avance contra el euro y los bonos del Tesoro caían en precio.
Sin embargo, otro informe del sector vivienda mostró un alza en los precios de las casas en agosto. El índice de precios de casas de la Agencia Federal de Financiamiento para la Vivienda es calculado usando los precios de compra de casas financiadas por Fannie Mae y Freddie Mac.
El mercado hipotecario, sin embargo, se mantiene altamente vulnerable a eventuales contratiempos y la mayoría de los economistas cree que la recuperación será muy difícil si el mercado labora no mejora.

Joseph Stiglitz: Por qué el dinero fácil no será la solución.

La Reserva Federal, luego de hacer tanto para crear los problemas en los que ahora está atascada la economía, luego de haber pensado de forma errónea que incluso luego de que reventó la burbuja inmobiliaria los problemas estaban contenidos, y luego de haber subestimado la severidad del problema, ahora quiere hacer una contribución para impedir que la economía se hunda en un malestar al estilo japonés. ¿Cómo? Como anunció el presidente de la Fed Ben Bernanke la semana pasada, a través de compras a gran escala de bonos del Tesoro de EE.UU., lo que se conoce como alivio cuantitativo, o AC.
La Fed tiene razón al preocuparse.
Si el desempleo alto continúa, EE.UU. enfrenta el riesgo de perder capital humano a medida que se erosionan las destrezas de los desempleados. Entonces será cada vez más difícil bajar la tasa de desempleo a niveles cercanos a los que prevalecían a mediados y fines de los años 90, y la mayor tasa de desempleo y la menor producción harán que las actuales previsiones pesimistas del presupuesto de la Oficina de Presupuesto del Congreso de EE.UU. parezcan optimistas.
El problema es que, con las tasas de interés cerca de cero, es poco lo que puede hacer la Fed para reimpulsar la economía, y cometer un error puede causar daños considerables. En 2001, las (entonces) tasas de interés en mínimos históricos no resucitaron la inversión en plantas y equipos. En cambio, reemplazaron la burbuja tecnológica con una burbuja inmobiliaria aún más peligrosa. Ahora lidiamos con el legado de esa burbuja, con capacidad excesiva en bienes raíces y apalancamiento excesivo en los hogares.
Hoy, la Fed le presta muy poca atención a la transmisión entre las tasas de interés pagadas por el gobierno y los términos y la disponibilidad del crédito para pequeñas y medianas empresas (Pymes). Las grandes empresas están llenas de efectivo, y los pequeños cambios en las tasas de interés —a corto o largo plazo— las afectarán poco. Un banquero pregunta con razón si este tipo de empresas vienen a pedir dinero, ¿qué tiene de malo?
Pero las Pymes son la fuente de creación de empleo en la mayoría de las economías, incluido EE.UU. Muchas de estas empresas están hambrientas de efectivo. No pueden pedir dinero prestado a la tasa de interés a la que pueden acceder los grandes bancos, las grandes firmas o el gobierno. Piden prestado a los bancos, y muchos de los bancos locales y comunitarios más pequeños de los que dependen están en mala forma; más de 800 están en la lista de observación de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) de EE.UU.
Sin embargo si los bancos estuvieran dispuestos y tuvieran la posibilidad de prestar, otorgarles préstamos a Pymes suele estar basado en colateral, y el valor de la forma más común de colateral, los bienes raíces, ha caído entre 30% y 40%. Entonces no es de extrañar que la disponibilidad del crédito esté tan restringida. Pero no es probable que AC en la forma de comprar bonos del Tesoro de EE.UU. afecte mucho esta situación. Tendrá cierto efecto a la baja sobre las tasas hipotecarias, y bajar las tasas de las hipotecas pondrá algo de dinero en los bolsillos de la gente. Los precios de bienes raíces más altos quizás también permitan que algunas Pymes pidan más prestado. Pero es probable que estos efectos, aunque son positivos, sean pequeños, tan pequeños que causarán una diferencia apenas perceptible en el persistente desempleo de EE.UU.
Hay otro canal a través del cual el alivio tendrá algunos efectos positivos: es probable que los precios de los valores suban. Pero por todos los motivos que acabo de dar, es poco probable que esto tenga mucho efecto en la inversión. Ni tampoco es probable que la mayoría de los estadounidenses, cargados con deudas y cuentas de retiro más pequeñas, se embarque en un frenesí de compras. Ni deberían hacerlo. Eso sólo retrasaría el desapalancamiento que es necesario si vamos a experimentar un crecimiento sostenible en el futuro.
Hay otro riesgo negativo: el AC quizás ni siquiera tenga éxito en bajar las tasas de interés, o en bajarlas mucho. Dada la magnitud del exceso de capacidad, hay poco riesgo de inflación hoy en día. Pero si los halcones de la inflación creen que el riesgo de inflación futura es real, entonces creerán que las tasas de interés a corto plazo aumentarán. Esto significará que las tasas de interés a largo plazo, incluso ahora, quizás aumenten, a pesar de la enorme intervención de la Fed, debido a que las tasas de interés a largo plazo se basan en expectativas de tasas de interés a corto plazo futuras.
El AC presenta un tercer riesgo: si revienta la burbuja del mercado de bonos que la Fed buscar desarrollar —la consecuencia de las burbujas de tecnología y bienes raíces— claramente tendrá efectos adversos sobre la economía, como deberíamos haber aprendido para este momento.
Los partidarios del AC señalan otro canal a través del cual fortalecerá la economía. Las tasas de interés más bajas también podrían llevar a un dólar más débil, y el dólar más débil a más exportaciones. La devaluación competitiva lograda a través de tasas de interés bajas se ha convertido en la forma preferida de políticas de "mendiguear entre los vecinos" en el siglo XXI. Pero esta política sólo funciona si otros países no responden. Lo han hecho y lo harán, a través de todos los instrumentos a su disposición. Ellos también pueden reducir sus tasas de interés. Pueden imponer controles al capital, impuestos y regulaciones bancarias, y pueden intervenir de forma directa en su tasa cambiaria.
Bajo el patrón oro, se suponía que había un mecanismo de ajuste automático, cuando un país con un excedente comercial registraba un flujo de ingreso de oro y un aumento en los precios, lo que llevaba a una apreciación real automática de su moneda. Nunca funcionó de forma tan fluida como se suponía, pero en la economía moderna con dinero no convertible, el proceso de ajuste puede ser impedido de forma aún más fácil. China, por ejemplo, tiene un control suficiente de su sistema bancario y su economía como para poder mantener de forma simultánea una tasa de cambio estable que genera un excedente y previene la inflación.
Este tipo de políticas podrían tener un precio que pagar, pero el precio podría ser menos que la alternativa: las bancarrotas y el desempleo que vendrían a continuación de una apreciación monetaria disruptiva cuando EE.UU. permite el ingreso de una marea de liquidez. Se supone que ese dinero reimpulsaría la economía estadounidense pero en cambio recorre el mundo de busca de economías que de hecho parecen funcionar bien y causando problemas allí.
El lado positivo del AC es limitado. El dinero simplemente no se dirigirá a donde es necesitado, y los efectos sobre la riqueza son demasiado pequeños. El lado negativo es un riesgo de volatilidad global, una guerra monetaria y un mercado financiero global que está cada vez más fragmentado y distorsionado. Si EE.UU. gana la batalla de la devaluación competitiva, podría resultar ser una victoria muy costosa, ya que nuestras ganancias se producen a expensas de otros, incluidos aquellos a los que esperamos enviarles nuestras exportaciones.
Stiglitz, profesor de la Universidad de Columbia, ganó el Premio Nobel de economía.

domingo, 24 de octubre de 2010

Estados Unidos, China y la guerra de las divisas


La receta de Estados Unidos para un crecimiento más dinámico de la economía mundial tiene tres ingredientes. Los países con grandes superávits comerciales, China en particular, deben exportar menos y depender más del gasto de sus propios consumidores. Los países con amplios déficits comerciales, sobre todo Estados Unidos, tienen que exportar más y reducir el consumo interno. Para que ello ocurra, el dólar tiene que caer.
El secretario del Tesoro, Timothy Geithner y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, hablan de los dos primeros ingredientes pero no son explícitos respecto al tercero.
La lógica, tomada de los libros de texto de economía, es que un declive del dólar debería abaratar las exportaciones de EE.UU., aumentando su atractivo y, de paso, disminuyendo el de las exportaciones asiáticas. Pero no es un elixir mágico
"Un tipo de cambio 30% más barato no va a ser de mucha ayuda para un trabajador estadounidense no especializado o semi-especializado que compita directamente con la mano de obra china", sostiene Barry Eichengreen, economista de la Universidad de California en Berkeley, en un próximo libro sobre el dólar. Pero no hay forma de conseguir el muy discutido "reequilibrio" de la economía mundial sin un debilitamiento del dólar.
El mundo, no obstante, no funciona de forma tan aséptica como en los libros de texto y por eso los gritos de "guerra de divisas" del ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, que le valieron las críticas, en privado, de sus pares en un reciente encuentro en Washington.
¿ Se trata de una guerra que EE.UU. ya ganó y sólo queda negociar las condiciones de la rendición? Después de todo, si la Reserva Federal imprime suficientes dólares, es decir si emprende el relajamiento cuantitativo, el incremento de la oferta devaluará el valor de la moneda. ¿O acaso tiene razón Yiping Huang, un académico chino y ex economista del Citibank, cuando dice que EE.UU. "no ganó la última guerra de divisas con Japón. Es menos probable que gane una nueva guerra con China"?.
¿Acaso es una guerra sin vencedores? El gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, sugirió ominosamente esta semana que "políticas contrapuestas" podrían producir "un indeseablemente bajo nivel de producción mundial y todos los países estarían peor".
El fantasma de que todos los países intenten devaluar su moneda más que la de sus competidores para estimular las exportaciones genera imágenes atemorizantes de la Gran Depresión. Pero aún no hemos llegado a esos extremos.
La disputa actual tiene más que ver con la velocidad. Los gobiernos y los consumidores de EE.UU., Japón, Gran Bretaña y buena parte de Europa continental están bajo presión para reducir su endeudamiento pronto. China está tratando de dilatar el cambio desde el motor exportador al motor del consumo por temor de que no pueda crear empleos en otros sectores con la suficiente velocidad.
Las tensiones se manifiestan en los mercados cambiarios. Desde que Bernanke señaló el 27 de agosto que la Fed se preparaba para emitir más dólares, la moneda estadounidense ha caído más del 6% contra las principales divisas pero sólo 2% frente al yuan.
En este enfrentamiento, las víctimas inocentes son los mercados emergentes como Brasil, Israel e India. A medida que los inversionistas huyen de las bajas tasas de interés en Estados Unidos, Europa y Japón, las monedas de estos países suben y hacen peligrar las exportaciones.
Antiguamente, un puñado de ministros de Finanzas de EE.UU., Europa y Japón hubiesen intentado solucionar estas disputas durante una cena. Se supone que el G-20 es el nuevo foro para estos propósitos, debido a que China se sienta a la mesa. Pero esa mesa puede ser demasiado grande para negociar un acuerdo importante.
Bernanke y Geithner se están moviendo con delicadeza. La semana pasada, cuando el presidente de la Fed enumeró los pros y los contra de emitir más dinero, no mencionó el inevitable impacto en el dólar. No es de extrañar.
"El peligro es un ajuste desordenado, en el que los inversionistas pierdan confianza en el dólar", dice Eichengreen. "La Reserva Federal es claramente consciente de ese riesgo. Esa es una razón por la que el relajamiento cuantitativo será paulatino", aseveró.
Geithner también ha optado por la diplomacia. Lo que quiere decir es lo siguiente: el dólar ya ha caído contra las grandes monedas y eso está bien. Mientras más rápido los chinos cumplan su parte, mejor para todos. Pero no lo estamos haciendo para evitar poner nuestra casa fiscal en orden. Ah, y como reconoció explícitamente esta semana, sabemos que el dólar no es solamente nuestra moneda. Es la moneda en la cual se hacen los negocios en el mundo. Así que seamos cuidadosos.
De: David Wessel http://www.wsj.com/

martes, 19 de octubre de 2010

El Tesoro estadounidense pondrá a la venta 1.500 millones de acciones que aún posee en Citigroup

El Departamento del Tesoro estadounidense ha vuelto a encargar a Morgan Stanley que inicie la venta de hasta 1.500 millones de acciones de la entidad estadounidense Citigroup, donde aún posee 3.600 millones de títulos, según informó el organismo en un comunicado.
   En este sentido, la institución confirma que a fecha de 30 de septiembre había obtenido 16.400 millones de dólares (11.877 millones de euros) por la venta de 4.100 millones de acciones en el marco de los tres planes de venta puestos en marcha hasta el momento.
   Asimismo, subraya además que el proceso de venta de las acciones finalizará el 31 de diciembre, aunque no se hayan vendido todos los títulos en esa fecha, dado que éste es el plazo establecido por Citigroup antes de publicar los datos correspondientes al cuarto trimestre.
   La institución adquirió hace más de un año por 25.000 millones de dólares (18.106 millones de euros) un total de 7.700 millones de acciones de Citigroup, a 3,25 dólares por acción, dentro del marco del Programa de Recompra de Capitales (CPP).
   El Tesoro estadounidense concedió ayudas por valor de 45.000 millones de dólares (32.591 millones de euros) a la entidad en el marco del plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares (507.000 millones de euros) lanzado por la Casa Blanca el año pasado.
   Hasta la fecha, los contribuyentes han recibido por parte de la entidad 41.600 millones de dólares (30.129 millones de euros) mediante reembolsos, dividendos e intereses, así como a través la venta de las acciones que posee o de otros valores.

viernes, 15 de octubre de 2010

La Fed está lista para otorgar más apoyo a la economía, dice Bernanke .



El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, mantuvo el viernes abierta la posibilidad de que el banco central vuelva a ofrecer apoyo a la débil economía, debido a que le preocupa la inflación demasiado baja y los altos niveles de desempleo.
No obstante, Bernanke sostuvo que los indicadores económicos determinarán lo que ocurrirá más adelante.
"El crecimiento económico general ha estado avanzando a un ritmo que es menos vigoroso de lo que quisiéramos", señaló Bernanke el viernes. El Comité de Mercados Abiertos de la Fed, encargado de fijar las tasas, "está preparado para proveer medidas acomodaticias adicionales de ser necesario para respaldar la recuperación económica y hacer que la inflación vuelva con el tiempo a niveles consistentes con nuestro mandato", afirmó.
"Parecería que —si no se producen cambios— corresponderían nuevas medidas", indicó Bernanke.
El presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Ben Bernanke.
Sin embargo, Bernanke señaló que, a medida que la Fed contempla tomar más medidas, los funcionarios del banco central "tomarán en cuenta los costos y riesgos potenciales" de buscar políticas no convencionales y agregó que cualquier cosa que se haga "dependerá de la información que se tenga sobre el panorama económico y las condiciones financieras".
Los comentarios de Bernanke formaron parte del texto de un discurso que pronunció en una conferencia sobre política monetaria en el Banco de la Reserva Federal de Boston. El mercado estaba a la espera de los comentarios con la esperanza de que Bernanke disminuya la incertidumbre que rodea a las próximas medidas de la Fed.
Las crecientes preocupaciones de que los niveles de inflación se han reducido demasiado dentro de un entorno de crecimiento débil y niveles de desempleo persistentemente altos han incrementado las expectativas de que la Fed tome nuevas medidas para respaldar la economía.
Los funcionarios del banco central han generado gran parte del cambio de percepción, al sugerir en su última reunión en septiembre que medidas de respaldo adicional son una posibilidad real.
Si bien Bernanke no llegó a decir que la Fed actuará, destacó que cuando se trata de compras por parte del banco central de activos de largo plazo "la evidencia empírica sugiere que nuestro anterior programa de compras de valores fue exitoso en reducir las tasas de interés de más largo plazo y, por lo tanto, en respaldar la recuperación económica".
Una gran parte de los comentarios de Bernanke amplificaron los temores sobre la economía que la Fed había presentado en su comunicado más reciente de política monetaria.
"Si bien el ritmo de la recuperación económica se ha desacelerado en los últimos meses y posiblemente continúe siendo bastante modesto en el corto plazo, las condiciones previas para un repunte del crecimiento el próximo año siguen en pie", indicó Bernanke. Dicho eso, "es improbable que el crecimiento se sitúe el próximo año muy por encima de su tendencia de mayor plazo".
De ser así, "la creación neta de empleo podría no superar por mucho el incremento del tamaño de la fuerza laboral, lo que implica que la tasa de desempleo descenderá sólo lentamente. Esa posibilidad es una preocupación principal de los encargados de política monetaria", sostuvo Bernanke.
El titular de la Fed manifestó que cree que la mayor parte del aumento en la tasa de desempleo "es atribuible a la fuerte contracción de la actividad económica ocurrida tras la crisis financiera y al déficit persistente en la demanda agregada desde entonces, más que a factores estructurales".
Bernanke indicó que espera que la baja inflación persista, señalando que "con las expectativas de inflación de largo plazo estables y con una cantidad sustancial de recursos desocupados aún restringiendo las presiones de costos, parece probable que las tendencias de inflación permanezcan moderadas por algún tiempo". Destacó además que las expectativas de inflación a mayor plazo se han mantenido contenidas.

jueves, 14 de octubre de 2010

El déficit comercial de EE.UU. se amplió en agosto



El déficit comercial de Estados Unidos aumentó en agosto después que el país registrara un déficit récord con China, su mayor socio comercial, informó el jueves el gobierno.
La noticia se produce en momentos en que crecen las tensiones internacionales en torno a la política de Beijing de mantener un yuan subvaluado y aumenta la presión para que Washington busque la adopción de medidas en las próximas reuniones del Grupo de los 20.
El déficit en el comercio internacional de bienes y servicios fue de US$46.350 millones, lo que representa un aumento de 8,8% frente al déficit de US$42.580 millones en julio, informó el Departamento de Comercio.
El déficit de julio se había estimado inicialmente en US$42.780 millones.
Los economistas consultados por Dow Jones Newswires habían proyectado un déficit mensual de US$43.400 millones para agosto.
 
El déficit con China ascendió a US$28.040 millones, frente a los US$25.920 millones del mes anterior. Las exportaciones a ese país disminuyeron en US$92 millones a US$7.250 millones, mientras que las importaciones ascendieron un 6,1% a un monto récord de US$35.290 millones.
El déficit con Japón, país que ha implementado lo que los economistas denominan una devaluación competitiva de su moneda, se ubicó cerca de un máximo de dos años, en US$5.800 millones, el nivel más alto desde octubre del 2008.
El déficit con México fue de US$6.040 millones, luego que las importaciones provenientes de ese país alcanzaran un monto récord de US$20.300 millones.
En tanto, el déficit con Canadá se incrementó a US$2.190 millones, frente a los US$1.430 millones de julio.
Por otra parte, el déficit comercial con la eurozona disminuyó un 20,8%, de US$8.160 millones a US$6.640 millones.
En agosto, las exportaciones de Estados Unidos crecieron ligeramente, a US$153.870 millones, tras ubicarse en US$153.530 millones en el mes previo.
Las importaciones, por su parte, aumentaron un 2,1% a US$200.220 millones, frente a los US$196.120 millones de julio.
El déficit comercial real, o déficit ajustado por la inflación, creció en agosto a US$51.170 millones, frente a los US$47.310 millones de julio, informó la dependencia.
El valor de las importaciones de crudo aumentó a US$22.550 millones en agosto, frente a los US$22.470 millones del mes anterior.
El precio promedio por barril de petróleo ascendió a US$73,47, pero el consumo se redujo a 306,91 millones de barriles.
Las compras de productos vinculados a la energía aumentaron de US$28.430 millones en julio a US$29.180 millones en agosto.
Las importaciones de bienes de capital se incrementaron en US$900 millones y las de autos y piezas relacionadas crecieron un US$683 millones.
Las importaciones de bienes de consumo aumentaron en US$1.440 millones frente al mes previo.
En cuanto a las exportaciones, las ventas al extranjero de suministros industriales crecieron en US$584 millones y las de bienes de capital disminuyeron en US$1.460 millones. Las exportaciones de alimentos, bebidas y forraje aumentaron en US$1.200 millones

miércoles, 13 de octubre de 2010

EE.UU.: Situación del empleo suma a las expectativas sobre QE2.



Como en meses anteriores, las cifras más recientes del mercado laboral en EE.UU.
siguen apuntando a una mejora paulatina pero lenta del empleo, lo que alimenta las
débiles expectativas sobre el consumo (70% de la economía). De acuerdo con el
Bureau of Labor Statistics (BLS), en septiembre, las planillas totales cayeron en 95
mil, cifra bastante mayor a la caída esperada por el consenso de analistas (5 mil) y
que consolida el cuarto mes consecutivo en terreno negativo. Como en los meses
anteriores, el desempeño estuvo influido, principalmente, por los despidos públicos
por la finalización del censo. Sin embargo, esta vez se unieron (sorpresivamente) los
asociados a los gobiernos locales. Respecto del primer grupo, la pérdida de empleos
alcanzó 76 mil y sólo quedan alrededor de 6 mil por vencer en octubre. Respecto
del segundo grupo, los despidos, que se concentraron en el sector educación, alcanzaron
49.8 mil y respondieron a los deteriorados balances de los gobiernos locales.
En efecto, la reducción en el precio de las viviendas y la menor actividad económica
han originado menores ingresos fiscales y, por tanto, una mayor necesidad de recorte
del gasto. Lo anterior llamó la atención de los analistas en tanto que a inicios de
agosto, el presidente Obama había firmado una ley otorgando US$ 26 mil millones
en ayuda a los gobiernos subnacionales para evitar el despido masivo de profesores
y otros empleados públicos en septiembre, mes en el que se inicia el año académico.
Por su parte, el empleo privado, cuyas cifras anteriores fueron revisadas al alza, siguió
contratando por noveno mes consecutivo, aunque a un ritmo menor y todavía lento.
En septiembre, la expansión de dicho empleo alcanzó 64 mil, cifra menor a la esperada
por el consenso (85 mil) y al del mes anterior (93 mil, cifra revisada), reflejando
una moderación en el ritmo de contratación. Tal desempeño se concentró, sobre
todo, en el sector servicios (principalmente salud y esparcimiento), que creció en 86
mil y superó lo del mes anterior. Pese a lo anterior, el ritmo de contratación aún es
lento pues, en lo que va del año, recién viene absorbiendo el 10% del total de puestos
perdidos durante la recesión. En ese sentido, en el mediano y largo plazo, la
preocupación es cómo evitar que se perpetúe el desempleo. Al respecto, el panorama
no es el más auspicioso pues, en primer lugar, la revisión anual de las cifras
muestra un mercado laboral más deteriorado: hubo una fuerte revisión a la baja de
366 mil en las planillas totales a marzo de este año, impulsada por las revisiones en
-114 mil y 144 mil en manufactura y transporte. Asimismo, la tasa de desempleo se
mantuvo en 9.6% pero alcanzó 14 meses ubicándose por encima de 9.5%, convirtiéndose
en la situación de alto desempleo más prolongada desde que se tienen
registros. Además, la tasa amplia de desempleo (que contempla a los subempleados
y a quienes dejaron de buscar empleo porque no lo encontraron) creció por segundo
mes consecutivo (de 16.7% a 17.1%) y la duración del desempleo, aunque
corrigiendo, persiste alrededor de máximos históricos: alrededor de 33 semanas en
lo que va del año y un número de desempleados por 27 o más semanas que aún
supera el 40% del total.
Con todo lo anterior, lo cierto es que el desempeño del mercado laboral en septiembre
se ha convertido en un argumento adicional a favor de la existencia del
easing
la FED de New York) hasta la última minuta de la FED, en la que se destaca que -a
menos que la recuperación se fortalezca y la inflación retorne a niveles consistentes
con el mandato de la FED- sería apropiado tomar una pronta acción, la probabilidad
del QE2 ha aumentado. Como se mencionó en el reporte semanal del 06.10.10, la
tendencia es generalizada e, incluso, Japón se adelantó y ya ha iniciado la acción de
bancos centrales en un terreno poco explorado (la de compras directas de activos
reales). Así, queda claro que, en un contexto en el que el margen de las tasas de
interés como instrumento de política es cada vez menor, todo apunta a que las inyecciones
de liquidez serán las que marquen la pauta en las economías de recuperación
aún débil.
quantitative2 (QE2). En efecto, desde la mención de William Dudley (Presidente de

sábado, 9 de octubre de 2010

La economía de EE.UU. pierde 95.000 empleos en septiembre


La economía estadounidense siguió eliminando empleos el mes pasado, después que un pequeño aumento en el sector privado no lograra contrarrestar los recortes de personal en el sector público, lo que revela una débil recuperación económica.
Las nóminas de empleos no agrícolas disminuyeron en 95.000 en septiembre, frente a los 57.000 empleos perdidos durante el mes previo, informó el viernes el Departamento de Trabajo.
El descenso de 57.000 en las nóminas de agosto fue revisado ligeramente, tras estimarse inicialmente en una disminución de 54.000.
La tasa de desempleo, por su parte, se mantuvo en el 9,6%.
Los economistas consultados por Dow Jones Newswires habían proyectado, en promedio, un descenso de 10.000 en las nóminas durante septiembre y que la tasa de desempleo se ubique en el 9,7%.
La tasa de desempleo se ha mantenido por encima del 9,0% desde mayo del 2008, el período más largo en un cuarto de siglo.
El informe del viernes mostró que las contrataciones en el sector privado no fueron suficientes para contrarrestar los recortes de empleos en el gobierno, que continuó eliminando puestos temporales vinculados al censo del 2010.
Las empresas del sector privado crearon 64.000 empleos.
El Gobierno eliminó un total de 159.000 empleos en el mes, no sólo debido a la pérdida de 77.000 empleos vinculados al censo, sino también a los 76.000 recortes de personal por parte de gobiernos estatales y locales, que enfrentan presiones presupuestarias
El mercado laboral estadounidense sigue deprimido 15 meses después del fin de la recesión. Esto podría perjudicar a los demócratas en las elecciones legislativas del 2 de noviembre y, probablemente, llevará a la Reserva Federal a adoptar nuevas medidas en su reunión de inicios de noviembre para reactivar la economía del país. Las cifras de septiembre corresponden al último informe laboral antes de esos dos acontecimientos clave.
El sector manufacturero eliminó 6.000 empleos, mientras que el sector de la construcción perdió 21.000 empleos.
En lo que constituye una señal levemente positiva, el informe del viernes mostró que el ingreso promedio por hora de los trabajadores aumentó en US$0,01 a US$22,67 en septiembre. La duración promedio de la semana laboral permaneció sin cambios en septiembre, en 34,2 horas.
El informe del viernes también incluyó un ajuste preliminar anual de los indicadores de referencia, que mostró una revisión a la baja de las nóminas de marzo de 366.000. Esto significa que los niveles de empleo podrían haber sido peores de lo que de informó originalmente en el año hasta marzo del 2010.

jueves, 30 de septiembre de 2010

EE.UU.: Datos validan preocupación por fortaleza de la recuperación.


La semana pasada, la FED recalcó su preocupación por la recuperación y se mostró
presta a tomar las medidas necesarias para asegurar la salida de la crisis. Algunos
días después, los indicadores más recientes validan dicha preocupación y parecen
mostrar lo que se viene convirtiendo en un consenso: la recuperación en EE.UU.
seguiría, aunque a un ritmo prolongadamente lento. En efecto, de acuerdo con el
Conference Board, el indicador líder de la economía norteamericana (LEI, por sus
siglas en inglés) creció 0.3% en agosto respecto de julio, lo que no sólo superó lo
esperado por el consenso (0.1%) sino que representó la segunda expansión mensual
consecutiva. Tal resultado logró opacar el desempeño negativo de junio (-0.1%)
y, en ese sentido, redujo el riesgo de recaída que venía calando entre algunos analistas.
Los rubros de mayor aporte al índice fueron el mercado bursátil y la oferta monetaria
(M2), los que crecieron 0.7% y 0.3%, respectivamente. Si bien lo anterior
puede sonar positivo, lo cierto es que, tras 14 meses de finalizada la recesión, el LEI
muestra un estancamiento en su ritmo de recuperación que suma a las perspectivas
de crecimiento por debajo del potencial por varios meses más. De hecho, en relación
a las últimas cuatro recesiones, luego de un desacople promovido por variables
de oferta, el ritmo de recuperación del LEI viene convergiendo al de crisis de recuperación
lenta como en 1990-1991 y 2001. Más aún, es importante mencionar que,
en el resultado de agosto, una vez más, las variables asociadas a demanda quedaron
rezagadas: el sector inmobiliario y la confianza del consumidor, por ejemplo, permanecen
en niveles bastante deprimidos. Respecto de lo primero, aunque la venta de
casas existentes, que da cuenta de alrededor del 80% del total del mercado, creció
7.6% en agosto respecto del mes previo, ello respondería al bajo nivel de comparación:
en julio, dichas ventas reportaron su valor mínimo histórico. En ese sentido, aún
con el repunte, el nivel de las ventas permanece deprimido y no parece que la recuperación
a niveles más sustentables se realice con rapidez pues las tasas hipotecarias
han permanecido bajas desde hace algunos meses sin tener un impacto real
sobre las ventas.
Por su parte, el índice de confianza del consumidor cayó en septiembre de 53.2 a
48.5, cifra menor a la esperada por el consenso de analistas (52.1) y la menor desde
febrero. En tal desempeño siguió influyendo el persistente desempleo, cuya duración
viene prolongándose, y el valor de las viviendas, que no termina de recuperarse.
Así, en relación a las condiciones actuales, el porcentaje de las familias que manifiestan
que el contexto actual para los negocios se encuentra malo creció de 42.3% a
46.1%, en tanto que los que manifiestan que el ambiente es positivo cayó de 8.9%
a sólo 8.1%. Asimismo, los hogares que manifiestan que el mercado laboral se encuentra
menos favorable siguió en aumento. De manera particular, por ejemplo, el
Conference Board informó que el 46.1% de los hogares manifestó una mayor dificultad
para conseguir empleo en septiembre (vs. 45.5% en agosto), lo que hace
evidente que las perspectivas de los agentes son aún débiles. Respecto de lo que se
espera en adelante, los consumidores también mostraron una posición más pesimista:
(i) hubo un incremento en la proporción de familias que considera que las condiciones
empresariales empeorarán en los próximos 6 meses (16.4% vs. 13.4%), así
como que el número de puestos de trabajo será escaso (22.7% vs. 19.6% en agosto);
(ii) y hubo menos hogares que consideran que sus ingresos mejorarán.
Con todo lo anterior, queda claro que la recuperación en EE.UU., si bien en camino,
está aún lejos de ser vigorosa. Los fundamentos de la salida aún no se encuentran
en su mejor estado y tardarían en alcanzarlo. Las medidas de estímulo (fiscales y
monetarias) ayudarían, aunque su impacto efectivo es cada vez más discutible. En
adelante, y como ha sido siempre, el consumo será el que marque la pauta. Sin
embargo, los cimientos para su repunte aún no están sólidos. Las familias vienen
siendo golpeadas por un desempleo que persiste y la pérdida en el valor de los activos
que guardan como riqueza (sus viviendas).
Fuente: BCP