Mostrando entradas con la etiqueta Cumbre G20. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cumbre G20. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El G-20 apoyará gran parte de la reforma financiera de EE.UU. .

Se espera que los líderes mundiales se comprometan a apoyar este viernes los aspectos principales de la nueva ley estadounidense de regulación financiera, si bien los altos funcionarios siguen manteniendo posiciones distantes respecto a cómo adoptar esas reglas globalmente para evitar futuras crisis financieras y rescates de los contribuyentes.
La división muestra el arduo trabajo que aún les espera a reguladores y banqueros más de dos años después del momento más álgido de la crisis financiera, en un momento en que los bancos están recuperándose pero el crecimiento económico sigue restringido."Hay áreas todavía sin definir", dijo Stephen Green, presidente de la junta directiva de HSBC Group, uno de los bancos más grandes del mundo, en un encuentro con periodistas tras una reunión con otros ejecutivos en Corea del Sur. "Todavía hay trabajo por hacer, pero la dirección es correcta", agregó.
Los funcionarios que asistirán a una reunión del Grupo de los 20 países más desarrollados del mundo planean ratificar reglas que limitan el riesgo para los bancos más grandes del mundo al exigir a las compañías que mantengan reservas de capital que al menos dupliquen la cantidad que se les exigía en el pasado.
La decisión obligaría a algunas de las más grandes instituciones de crédito del mundo, como Deutsche Bank y Bank of America Corp., a operar bajo nuevas reglas destinadas a que los bancos sean más conservadores y estén menos expuestos a crisis.
Pero los esfuerzos por llegar a un compromiso en otras áreas, como los pasos a dar la próximo vez que se presente una crisis, han fracasado durante casi diez años debido a su complejidad y al incierto impacto sobre el crecimiento económico. Los críticos dicen que esta incertidumbre ha facilitado que los grupos de presión de la banca enfrenten a unos países con otros y traben un acuerdo global.
"Los gobiernos quieren poder decir que hicieron algo que será efectivo y eso, dicen, evitará una repetición, pero, de hecho, las instituciones se están volviendo más fuertes que nunca", dijo Ed Kane, profesor de finanzas del Boston College.
La velocidad con la que los funcionarios diseñaron el acuerdo sobre el capital de los bancos sorprendió a muchos, en parte porque un esfuerzo previo por crear reglas en este área tomó casi diez años. Los grandes bancos con presencia internacional tendrán que tener niveles de capital equivalentes al 7% de sus activos, y los gobiernos hicieron más difíciles para que los bancos encuentren vacíos legales en las normas trasladando activos fuera de sus balances contables.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, elogió la rápida resolución sobre las reglas de capital en una carta que envió a los líderes mundiales el miércoles, pero dijo que hace falta más trabajo.
"El mercado no esperará que terminemos", escribió Obama. "Nos van a poner a prueba cada día. Necesitamos presionar y completar nuestra agenda de reformas, con nuevos pasos para asegurar que ninguna institución sea demasiado grande como para fracasar", enfatizó.
La atención ahora se traslada a otras áreas en las cuales los funcionarios gubernamentales mantienen mayores discrepancias, tales como la forma de asegurar que los bancos tengan suficiente financiamiento a corto plazo para continuar siendo solventes durante una crisis y cómo dividir los bancos internacionales que se declaran insolventes.
Los funcionarios planean emitir conjuntamente un comunicado en el que se comprometen a apoyar la ley Dodd-Frank aprobada en julio pasado en Estados Unidos, dijeron personas cercanas a las conversaciones. Específicamente, los líderes elogiarán partes importantes de la ley, tales como el endurecimiento de la regulación sobre los instrumentos financieros llamados derivativos y las nuevas reglas sobre los préstamos al consumidor.
También se espera que los funcionarios apoyen la idea de que los gobiernos tengan la potestad de dividir o liquidar las compañías financieras en quiebra para evitar una repetición de la caótica bancarrota de Lehman Brothers o el rescate del gobierno de American International Group. Inc.
Pero no han llegado a un acuerdo respecto a cómo funcionarían estos poderes. Por ejemplo, si un grupo con sede en Estados Unidos con operaciones en Europa y Asia estuviese camino de la quiebra, los funcionarios no tienen un plan conjunto respecto a la forma de liquidar la compañía y minimizar su impacto en otras firmas.
Este proceso es conocido como "resolución transfronteriza" y ha sido un foco de atención particular para los reguladores.
"Crear procedimientos para facilitar las resoluciones trans-fronterizas es crucial para evitar el contagio que ocurre como resultado del fracaso de una institución financiera grande", opina Frederic Mishkin, un economista de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia. "Es muy complicado porque hay que lidiar con sistemas legales que frecuentemente son muy diferentes", explicó.
Un asunto que los reguladores no estaban preparados para enfrentar durante la crisis fue la falta de efectivo de corto plazo y otros financiamientos que los bancos necesitaban para mantenerse solventes en momentos de creciente demanda de dinero por parte de los acreedores y de otros. El acceso a financiamiento en el corto plazo es conocido como "liquidez", y una falta de liquidez hizo caer a grandes compañías como Lehman Brothers y empujó a los reguladores a organizar rescates con dinero de los contribuyentes.
El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, un grupo de reguladores globales, se puso de acuerdo respecto a la necesidad de nuevos estándares de liquidez, pero sus miembros han discutido durante meses respecto a su posible impacto. Los bancos han dicho que obligarles a mantener una gran cantidad de activos fácilmente liquidables sería costoso y dañaría la recuperación global. Algunos reguladores se han mostrado de acuerdo, y han decidido postergar la implementación de algunas nuevas reglas en esta área hasta al menos 2018.
Estados Unidos aprobó recientemente estándares para dividir las instituciones financieras en quiebra, pero muchos otros países no han todavía adoptado reglas similares.
Los funcionarios dicen que están comprometidos a resolver las diferencias respecto a las liquidaciones y la liquidez pero no está claro cuánto tiempo les tomará. Michel Barnier, un alto comisionado de la Unión Europea, dijo a periodistas el mes pasado que los funcionarios deben moverse rápido porque "el tiempo para los mercados es mucho más rápido que para la democracia".
Fuente: http://www.wsj.com/

lunes, 8 de noviembre de 2010

Asia se convierte en centro de la economía mundial con la cumbre G20

Asia, la región que marcó la pauta para salir de la crisis, se convierte esta semana en el centro de la economía mundial con las cumbres del G20 en Corea del Sur y del foro APEC en Japón, que tratarán de consolidar la recuperación.

Los próximos jueves y viernes, los jefes de Estado o de Gobierno de los países ricos y emergentes se dan cita en Seúl para concretar un plan de acción que permita dejar definitivamente atrás la crisis que hace dos años agrietó los cimientos financieros mundiales.

Con la capital surcoreana en alerta terrorista máxima por primera vez desde los atentados del 11-S de 2001, los viceministros de Finanzas del G20 iniciaron hoy las consultas para ultimar la agenda de los 25 mandatarios que comenzarán a llegar a la ciudad este miércoles.

Las discusiones giran en torno al borrador preliminar de la llamada "Declaración de Seúl", que los líderes harán pública el viernes al término de la cumbre y que se espera lime diferencias entre países desarrollados y emergentes en política comercial y monetaria.

Una fuente del Gobierno surcoreano indicó hoy a la agencia local Yonhap, en condición de anonimato, que será "complicado" alcanzar un acuerdo numérico en propuestas como la de EEUU de establecer un límite al déficit o superávit por cuenta corriente de los países.

Sin embargo, consideró probable que de Seúl salgan unas "guías generales" sobre esta cuestión, ya que "hay un amplio consenso sobre la necesidad de cambios para evitar que las condiciones se deterioren aún más", en relación a los desequilibrios comerciales.

Los líderes también abordarán la llamada "guerra de divisas", con la acusación de Washington a Pekín de mantener el yuan artificialmente bajo para favorecer sus exportaciones y la reclamación de que flexibilice el tipo de cambio.

Desde el otro lado del Atlántico, sin embargo, varios países han tachado a EEUU de contradictorio, especialmente tras la inyección de 600.000 millones de dólares en el sistema financiero anunciado la semana pasada por la Reserva Federal, que ha sido criticada desde algunas economías emergentes por favorecer la depreciación del dólar.

Algunos países ricos quieren que Asia, además de ser el motor de la recuperación por sus exportaciones, contribuya con un mayor consumo, por lo que buscan que países emergentes con un fuerte superávit comercial, como China, se comprometan a potenciar la demanda interna.

Aunque el comercio y las finanzas se vislumbran como protagonistas absolutos del encuentro, estos días previos a la reunión los viceministros trabajan también en un plan de acción dirigido a alcanzar los Objetivos del Milenio de la ONU para 2015, según Yonhap.

Como anfitrión de la cumbre, Corea del Sur espera presentarse a la comunidad internacional como un país próspero, moderno y con un fuerte potencial de crecimiento en la región que en 2009 comenzó a encabezar la recuperación económica mundial.

Inmediatamente tras la cita del G20, el vecino Japón tomará el relevo de Seúl con la reunión de jefes de Estado y de Gobierno del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), integrado por 21 economías que representan más de la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) del planeta.

La cumbre del APEC, que se celebrará el próximo fin de semana en la ciudad de Yokohama, muy próxima a Tokio, volverá previsiblemente a tratar a nivel regional algunos de los temas discutidos en el G20, incluidos los desequilibrios comerciales.

En este sentido, buscará acercar posturas para tratar de reducir la brecha entre pobres y ricos, todo un desafío para un foro que incluye a economías tan dispares como las de EEUU, Rusia, Vietnam o Papúa Nueva Guinea.